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La pelea por el IFE 4: Alberto Fernández decide entre internas y reclamos

El Gobierno analiza si implementa otro pago al total del padrón que recibió los tres IFE anteriores, si lo dirige a menos beneficiarios, o si apura la transición a otros programas.

Contrarreloj, bajo triple fuego, Alberto Fernández definirá en estas horas si el Gobierno pagará un IFE 4 o acelerará la transición hacia programas y esquemas de empleo subsidiado.

En el ajedrez oficial se cruzan el torniquete fiscal sobre el que advierte Martín Guzmán y los alertas sobre la situación social que exponen ANSeS y Desarrollo Social. Aparece otro jugador de peso: los gobernadores, que, sin distinción, pidieron que el programa continúe.

La decisión está, en estas horas, en la mesa del Presidente. Santiago Cafiero, el jefe de Gabinete, pivoteó entre Guzmán, la jefa de ANSES, Fernanda Raverta, y el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, la tríada que aporta miradas y criterios sobre el IFE y su futuro.

Cafiero tiene, entre sus tareas, administrar tensiones antes de que lleguen a Fernández y suele moverse en sintonía con Guzmán, aunque hace equilibrio y escucha el pedido de las provincias.

Se repite entre los gobernadores un argumento: que la pandemia migró al interior, golpea duro en las provincias donde hay restricciones, lo cual vuelve más necesario el IFE 4.

Hay un antecedente cercano: en el formato inicial, el IFE 3 solo se iba a pagar en provincias con ASPO -es decir, “cuarentena”- y no en las que estaban mejor en materia de circulación de COVID-19. Fernández escuchó los pedidos y aceptó que sea un pago general.

“Ahora estamos más ajustados de recursos”, dicen en Casa Rosada y avisan, además, que resulta muy difícil segmentar el pago. “Muchos beneficiarios del IFE volvieron a trabajar, cuentapropistas, pero es complejo saber quienes si y quienes no, salvo los que facturen”, explicó una fuente a Clarín.

Hay un factor no menor: luego de la primera inscripción del IFE; los pagos posteriores se hicieron automáticos y ahora, un eventual IFE 4 iría otra vez para todos salvo que haya una re inscripción para recibir el bono de emergencia. “Eso serviría para despejar y reducir el número porque muchos sectores volvieron a cierta normalidad”, explicó una fuente oficial.

Así y todo no se descarta una variable intermedia: que haya un IFE 4 que no alcance a los mismos beneficiarios que alcanzó el IFE 3. Otra posibilidad es que haya bonos en la AUH pero no con el padrón de casi 9 millones de beneficiarios del IFE.

Aparece un dato. Arroyo contó en reunión de ministros que durante septiembre se registró una baja de la concurrencia de adultos a los comedores lo que, traduce, refleja que comenzó a moverse la economía informal de changas, el segmento más golpeado por la cuarentena y la paralización de la actividad.

Un monitoreo sobre 500 comedores mostró una baja de la cantidad de asistentes aunque, aclaran en el Gobierno, eso “no implica que esté resuelta la necesidad de esas familias”.

Es una ruleta múltiple porque desde ANSeS y desde la provincias plantean que se pague “un IFE más” para atravesar el pico de la pandemia en el interior y, además, “cerrar el año”. Cafiero se muestra, en parte, a favor de esa postura, pero hace equilibrio con el planteo fiscal de Guzmán.

La indicación que baja Fernández es sencilla: sostiene que el IFE se armó para atravesar la crisis que disparó el coronavirus pero asegura que no se convertirá en “otro plan social”, según traducen al Presidente.

Ahí se abren otras posibilidades. Desarrollo Social tiene en marcha varios programas, uno de ellos llamado Potenciar, que apunta a convertir en empleo los programas de asistencia. Ese menú está en las opciones que baraja Fernández.

En paralelo, desde ANSeS avisan que el IFE permitió detectar a un universo de personas sin aportes ni trabajo formal ni programas sociales, y que no aparecía en el radar de la estadística económica y social.

ANSeS logró montar un dispositivo de información más detallado sobre esos sectores que, dicen, permitirá trabajar con programas específicos. La propuesta es avanzar con un plan de empleo subsidiado que apunta, sobre todo, a jóvenes de entre 18 y 24 años.

Estiman que hay un universo inicial de entre 2,5 y 3 millones de potenciales beneficiarios de ese programa, que incluiría una etapa de capacitación y luego un empleo, público o privado, con subsidio parcial de los salarios.

Podría, además, reforzarse los programas Potenciar, Progresar y algunos que operan desde el Ministerio de Trabajo que conduce Claudio Moroni.

Podría ser una especie de ATP, dicen en el Gobierno, y mencionan en esa línea lo que ocurrió con ese plan que está garantizado hasta diciembre. Desde el 8 de octubre se le pagará a 1,3 millones de empleados del sector privado que forman parte de los planteles de 124 mil empresas.

A la espera de la decisión del Presidente, venció un plazo administrativo: este jueves empieza el pago de la AUH, un proceso que en los tres IFE anteriores se usó para abonar en el mismo momento el bono de los 10 mil pesos.

Eso no podrá ocurrir por una dinámica compleja: el pago del IFE demora dos meses porque llega a 8,9 millones de personas que se distribuyen en un calendario de entre 250 y 300 mil por día demanda 40 días hábiles.

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