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Policiales

Crimen de Milo: procesaron por “homicidio” a su madre y creen que lo mató por “venganza” contra su ex

Para la Justicia, la mujer asfixió a su hijo de 2 años “como revancha o exteriorización de su ira o frustración para con su pareja”.

Una “venganza” contra su ex. Un homicidio silencioso contra una víctima indefensa. Esas son, a grandes rasgos, las conclusiones por la muerte de Milo Alexander Derto Guerrero, el nene de 2 años que murió hace dos semanas en Parque Patricios. La Justicia procesó a su madre como presunta autora de un “homicidio doblemente agravado por el vínculo y la alevosía”

Sostienen que la acusada sofocó a su hijo mientras dormía en el marco de una “venganza” o “revancha” contra su ex pareja y padre de la víctima.

El procesamiento de Paula Yasmina Guerrero (29) fue dictado en las últimas horas por la jueza María Alejandra Provítola, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 3, quien además trabó un embargo por 2.500.000 pesos sobre los bienes de la imputada, según informaron fuentes judiciales a Télam.

Provítola concluyó que “durante la madrugada de aquel 15 de enero de 2022, la imputada Paula Yasmina Guerrero ha dado muerte de manera deliberada y voluntaria a su hijo”.

Si bien la autopsia había concluido que la causa de muerte de Milo había sido una “congestión, edema y hemorragia pulmonar” y un “edema encefálico difuso”, lo que en principio no indicaba que el fallecimiento haya sido consecuencia de un homicidio, la jueza le dio una relevancia preponderante a las lesiones que el niño presentaba en los labios y que, según infiere, podrían haber sido provocadas en un mecanismo asfíctico por compresión o sofocación.

Milo Alexander Derto GuerreroMilo Alexander Derto Guerrero

En el procesamiento -al que accedió Télam-, la jueza enumera tres posibles maniobras homicidas: “1) utilizando un almohadón como instrumento de opresión del rostro para interrumpir, así, la respiración del niño hasta alcanzar la muerte; 2) mediante la obstrucción de la respiración al cubrirle los orificios nasales y boca, al ejercer presión con sus propias manos, hasta lograr el fallecimiento; o bien, 3) al ejercer presión sobre la nuca del niño, con sus manos o almohada, mientras dormía o se hallaba recostado sobre la cama, de modo que su rostro ejerció presión contra el colchón o almohada”.

La jueza menciona que si bien Guerrero en su indagatoria “afirmó haberle practicado al niño ‘respiración boca a boca’ cuando se despertó y percibió que ‘no respiraba’, lo cierto es que la ‘escoriación de 6 mm. en la región del labio superior del lado izquierdo e impronta dentaria en la mucosa yugal del lado derecho de 4 mm. de diámetro que Milo Alexander evidenció frente a los exámenes forenses posteriores, no implica una asociación directa con el presunto mecanismo de reanimación dispensado por su madre”.

“Ello pudo responder, más bien, a la actividad homicida de la imputada (asfixia por opresión)”, señala la resolución.

Al abordar el posible móvil, Provítola resaltó que la “acción homicida” posiblemente estuvo “motivada en los conflictos preexistentes con Felipe Nicolás Derto Dalcolmo, padre de Milo Alexander y ex pareja de la imputada (…) en tanto Paula Yasmina Guerrero habría anunciado previo a tales hechos, desde su separación y por distintas vías que, para el caso de no retomar el nombrado la relación de pareja, mataría al niño y se quitaría la vida”.

“A modo de venganza y represalia por su padecer, concertó sus anticipos y ultimó a Milo Alexander Derto Dalcolmo”, sostuvo la jueza.

En el mismo sentido, agregó: “Guerrero dio muerte a su hijo como revancha o exteriorización -una vez más- de su ira o frustración para con su pareja, como una forma de demostrar, a través del trato con los niños mensajes directos a sus parejas”.

Al fundamentar la alevosía, Provítola sostuvo que Guerrero “generó el ataque homicida sin riesgo para su persona, pues lo hizo en el interior de su propia casa, en horas de la madrugada, impidiendo así que eventuales terceros acudan en protección de la víctima”.

También mencionó la “corta edad de su hijo -dos años-” y el hecho de que el niño se encontraba “en una particular situación de indefensión no ya por su edad, sino por la forma y lugar en donde se encontraba: dormido en plena nocturnidad y entre almohadones y peluches”.

Más allá de que en su indagatoria la imputada dijo que tomó “vino de cartón” y “una pastilla de Clonazepam para dormir”, la jueza indicó que los informes toxicológicos “descartaron presencia del alcohol, fármacos de índole psicotrópico, y estupefacientes”, y que la evaluación médica reveló que Guerrero estaba “orientada en tiempo y espacio, con conciencia de situación y sin signos clínicos de neurotoxicidad”, por lo que desechó cualquier posibilidad de una inimputabilidad.

El caso

Todo se inició cuando el 15 de enero último, en un domicilio ubicado en Caseros al 2400 de Parque Patricios, Guerrero denunció mediante un llamado al 911 que su hijo de dos años no podía respirar y el niño fue trasladado hasta el Hospital Garrahan, donde los médicos constataron que había fallecido.

Tras la muerte de Milo, la Fiscalía Criminal y Correccional N° 30, a cargo de Marcela Sánchez, y la jueza Provítola dispusieron la detención de Guerrero.

Luego se supo que el padre del niño había denunciado el día anterior a Guerrero ante la Oficina de Oficina de Violencia Doméstica (OVD) para acceder a su tenencia temporal al declarar que tenía “temor por la integridad de su hijo”, y que al resolverse que el menor iba a ser entregado a su papá para su guarda, la imputada le mandó a su ex pareja un mensaje que entre otras cosas decía “olvidate de Milo para siempre”.

La versión de la madre

Guerrero negó haber asesinado a su bebé. “Yo no lo maté”, afirmó en su indagatoria y dijo que se quedó dormida y que cuando se despertó “el nene estaba morado”. También se conoció que horas después de la muerte del pequeño la mujer intentó suicidarse.

Según pudo saber Clarín, la mujer aseguró que se quedó dormida junto a su hijito de dos años y cuando se despertó lo encontró morado.

Dijo tambien que fue entonces cuando llamó a una tía suya y le dijo que el nene no respiraba. Cuando este familiar llegó a la casa, en Parque Patricios, llamó a la Policía, que activó un protocolo de traslado de urgencia. Antes de llegar al hospital el chico ya había muerto.

En su declaración, Guerrero habló también sobre la mala relación que mantiene con Felipe, su ex pareja y el padre de Milo.

Describió al vínculo como una relación tormentosa con idas y vueltas que terminó con una denuncia por parte de él a ella ante la Oficina de Violencia Doméstica (OVD). El hombre aseguró que no había visto a la mujer en condiciones de cuidar del chico y pidió acceder a una tenencia temporal.

Lo que se conoció después de esa denuncia fue un video en la que se la escucha a Guerrero decir “antes de dárselo a él, me lo llevo conmigo”. Los mensajes, los audios y los videos, siguieron durante el fin de semana.

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