Con los días contados y la necesidad de actuar, la oposición podría presentar una moción de censura en el gobierno el próximo martes cuando se reconvenga el parlamento. Mucho dependerá de cuántos conservadores están dispuestos a voltear a su propio gobierno. El mismo Hammond, que exhortó al parlamento a “hacer algo la semana próxima”, aclaró que no quería la caída del gobierno. “Siempre dije que no me interesaba provocar la caída del gobierno. Simplemente quiero que el gobierno reconozca que la mayoría se opone a un Brexit sin acuerdo”, señaló Hammond.

En un intento de aumentar la presión sobre los propios conservadores, el gobierno indicó que el primer ministro no renunciaría incluso si la moción de censura tiene éxito. Habrá que ver si esto es sostenible aún en estos tiempos de laxitud interpretativa constitucional. Según la ley, si el gobierno pierde una moción de censura tiene 15 días para conseguir una mayoría parlamentaria que le permita formar gobierno, camino abierto también para la oposición. En caso de que ninguna de las dos partes lo logre, el gobierno tiene la potestad de convocar a elecciones generales. Como para que no quede duda de su determinación, 10 Downing Street ha dicho que la elección sería después del 31 de octubre, fecha de salida de la UE.

Ayer la libra cayó casi un punto frente al dólar y el euro. ¿Es posible que la presión sobre la divisa británica termine siendo decisiva? Según Martin Beck de la consultora “Oxford Economics” la libra seguirá bajo fuerte presión, pero no hay condiciones para una corrida. “El término corrida sobre la libra no tiene la fuerza del pasado como sucedió por ejemplo en el “Black Wednesday” de 1992 porque ahora tenemos flotación cambiaria. La libra ha caído mucho y lo seguirá haciendo en caso de un Brexit sin acuerdo. Nuestra estimación es que caerá un 10% en su valor, algo significativo, pero no masivo”, señaló Beck a PáginaI12.